El vestido de novia, ¿cómo elegir?

La novia siempre es la estrella, la protagonista de una boda, por mucho que le pese al novio, que al contrario, debe estar orgulloso de su mujer en ciernes.

Y como estrella, como princesa del cuento de ese día, debe destacar y enseñar la belleza de toda mujer.

Eligiendo entre los vestidos de novia

Generalmente todos tenemos unos gustos a la hora de vestir, en ocasiones normales y para ocasiones especiales. Este estilo seguro que se manifiesta en el traje de la novia, que desde mucho antes se ha ido formando una idea de cómo quiere ir en ese día tan especial.

Como consejo, la elegancia de la sencillez, líneas simples y comodidad deben combinarse en el vestido perfecto.

El primer paso es hacerse con un buen número de ejemplares de revistas de novias y de catálogos de diseñadores para verificar cual es la tendencia actual de la moda en cuanto trajes de novia. Los diseñadores siempre están innovando, sin salir o saliendo de lo clásico, y es bueno hacerse una idea de lo último.

Otro paso es recopilar opiniones entre amistades y familiares, en especial de aquellas que ya han pasado por esta experiencia.

Con una idea preconcebida y generalizada debemos plantear la época del año, el tipo de ceremonia, de solemnidad y de invitados de toda la boda. Por ejemplo las bodas civiles exigen más formalidad que las religiosas, que piden más recatamiento, por ello no son prudentes los escotes demasiados generosos en ellas.

Es preciso insistir en que el traje de novia debe ir en consonancia con el estilo general de la novia, y de sus características físicas. Debe resaltar sus mejores cualidades y esconder lo menos orgulloso de su cuerpo.

Los vestidos estrechos son ideales para mujeres altas, que además si son delgadas pueden portar sofisticación. En cambio los vestidos con pocos adornos y con falda al vuelo son más aconsejables para mujeres de mayor volumen.

Si la novia tiene poco pecho se indican como aconsejadas las telas de blonda y adornos que realcen. Por último, en caso de mujeres de menor estatura, los talles bajos, con frunces y sin cortes drásticos, evitando las hombreras.

Loa zapatos y guantes serán del mismo tono y color del vestido.

Vestido según la ceremonia

Si la boda es en juzgado el traje aconsejable será corto, o uno largo sencillo de color blanco o beige. Una buena combinación es la de traje y vestido. El sombrero es opcional.

En el Ayuntamiento en los últimos tiempos, las novias lucen los típicos trajes de las bodas religiosas. No hay por qué no lucir un traje espectacular en las cada vez más acogedoras salas consistoriales. En su lugar sirven las reglas del juzgado.

En las bodas religiosas es tradicional el vestido largo con tul o mantilla de encaje, con mangas y escote discreto.

¿A medida o prêt à porter?

El presupuesto para este apartado es un factor esencial. Los hechos a manos por los mejores diseñadores suponen cifras astronómicas, los prêt à porter de diseñadores no tan conocidos pueden ser más asequibles y no por ello peores o menos bonitos.

Un traje a medida se adaptará justo a los deseos, al estilo y al cuerpo de la novia, pero escogiendo bien, se puede ahorrar dinero y encontrar todo eso en un vestido ya diseñado con posteriores arreglos.

El truco es recorrer todas las tiendas de novia posibles, y si en todas ellas, no se encuentra el vestido definitivo, hacérselo a medida y de alta costura. Si el dinero asignado da de si, podemos efectuar también este trámite para ir tomando ideas, y posteriormente, acudir al diseñador de nuestra elección. Famoso o no, no hará mejor o peor el vestido.

Ser más atrevida, más romántica, o más transgresora es criterio o gusto de la novia, pero debe adaptarse como hemos dicho a las necesidades de la ceremonia y del ambiente general de la boda.

Tendencias

Siempre está de moda el romanticismo. Pero hay muchas variaciones y propuestas:

– Volantes y encajes, con velos bordados de seda o tul

– Organzas bordadas y tundra de seda natural.

– Trajes cortados al bies

– Cuerpo de organza y falda de Jacquard en seda natural.

– Cuerpo de tul plisado y falda en gasa estampada con bajo asimétrico.

– Vestidos ligeros, de tejidos rústicos y estampados con flores

– Colores marfil o tostados con detalles en verde, salmón, rosa o fucsia.

– Duplón de seda natural, organdí satén o encaje de chantilly.

– Volantes en tejidos plisados, puntillas de crochet y cinturones de pasamanerías o cristales de roca.

– Líneas rectas y pegadas al cuerpo, en tonos ocres, sedas naturales brocadas y organizas rústicas.

– Volúmenes depurados, superposiciones, colas que se acortan y se vuelven asimétricas.

– Corpiños bordados en filigrana dorada, faldas pegadas al cuerpo y escotes en uve.

– Vestidos palabra de honor de satén de seda bordados con perlas.

– Líneas años 20, talles largos, novias románticas envueltas en encajes. Velos de seda natural con motivos florales.

– Estilo español, con volantes, mantillas y flores naturales de colores en el tocado.


Fuente: http://www.miboda.com/

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